Toda empresa funciona con trabajo que nunca se detiene. Facturas por conciliar. Pedidos por seguir. Correos por responder. Informes para el lunes. ¿Y si tu equipo pudiera crecer... sin que crezca el caos?
Te presentamos AI Workforce. No son chatbots. Son empleados de inteligencia artificial. Cada uno tiene un cargo, un jefe, un presupuesto y permisos claros. Reciben encargos desde las herramientas que tu equipo ya usa, planean el trabajo... y entregan. Igual que las personas de tu equipo.
Y aquí está la diferencia. Un empleado de AI Workforce no es solo un modelo. Trae su propio computador. Un escritorio privado, con una terminal, un navegador web, una carpeta de trabajo, y un estudio para documentos, hojas de cálculo, y hasta video. Abre archivos. Lee capturas de pantalla. Ejecuta sus propias herramientas. Y todo lo que hace se queda dentro de tus reglas.
Trabaja donde tu empresa ya trabaja. Tu contabilidad en QuickBooks, o en Siigo. Proyectos en ClickUp, Jira, o Azure DevOps. Correo, calendario y Teams, con Microsoft 365. Chat por WhatsApp. Código en GitHub. Tus propias bases de datos. Y si un servicio tiene una API, también lo conectas. Sin código a la medida. Lo conectas, lo firmas una vez... y todo tu equipo lo puede usar.
Tú tienes el control. Cada acción pasa por una política de permisos. Lo delicado espera a una persona, con una ficha clara: qué cambia, qué puede salir mal, y cómo deshacerlo. Apruébalo desde tu celular, con un toque. Y cada paso queda en el registro de auditoría.
Trabajan en equipo. Ventas le pasa el trabajo a finanzas. Finanzas, a operaciones. Lo ves todo, en vivo: colas, costos, entregables... y cada mañana, tu día, ya resumido.
Finanzas. Operaciones. Servicio al cliente. Logística. Marketing. Cualquier industria. Cualquier equipo. AI Workforce. Tu próximo empleado ya está listo.